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¿Se puede volver a caminar después de una lesión medular?

Autor: Giovana Femat Roldán

¿Se puede volver a caminar después de una lesión medular?

Las lesiones en la médula espinal ocurren cuando un daño en esta estructura interrumpe la comunicación entre el cerebro y el resto del cuerpo. Estas lesiones pueden ser:

  • Completas:

Cuando se pierde totalmente la capacidad de movimiento y sensibilidad por debajo de la lesión.

  • Incompletas:

Cuando queda alguna función sensorial o motora.

Este tipo de lesiones puede causar parálisis, que afecta de manera significativa la movilidad y calidad de vida de quienes las padecen. Sin embargo, gracias a los avances en la neurorehabilitación, cada vez hay más esperanza para mejorar la recuperación funcional, incluyendo la posibilidad de volver a caminar. 

El papel de la neurorehabilitación

La neurorehabilitación es un conjunto de terapias diseñadas para maximizar las capacidades de las personas con lesiones neurológicas. Aunque no todas las personas con lesiones medulares recuperan la capacidad de caminar, el proceso de rehabilitación está enfocado en:

  • Fortalecer otras áreas funcionales
  • Optimizar la independencia
  • En muchos casos, trabajar hacia la recuperación de la marcha.

En las primeras etapas tras la lesión, la rehabilitación intensiva juega un papel crucial. Esto incluye terapia física, para prevenir complicaciones secundarias como contracturas musculares o pérdida de masa ósea.

Además, estas terapias promueven la neuroplasticidad. Éste es un concepto central en la neurorehabilitación que se refiere a la capacidad del sistema nervioso de adaptarse y formar nuevas conexiones tras una lesión. 

La tecnología y los métodos innovadores están transformando la manera en que se aborda el tratamiento de la médula espinal. A través de ejercicios específicos, la fisioterapia puede estimular estas adaptaciones del sistema nervioso, especialmente en personas con lesiones incompletas.

En combinación con tecnologías avanzadas, como la estimulación eléctrica, este enfoque ha llevado a mejoras significativas en la movilidad de los pacientes. Esta técnica utiliza impulsos eléctricos para activar las conexiones nerviosas residuales y facilitar el movimiento de las extremidades. En algunos casos, las personas han logrado dar pasos con ayuda de esta tecnología, especialmente en lesiones incompletas. Otro avance significativo es el uso de dispositivos de tecnología en rehabilitación, como exoesqueletos robóticos. Estos aparatos permiten a las personas con parálisis ponerse de pie y practicar movimientos similares a caminar, lo cual no solo mejora su estado físico, sino también su bienestar emocional. 

Además, para ciertos casos específicos, la cirugía de la médula espinal puede ser una opción. Incluye procedimientos para estabilizar fracturas o descomprimir la médula espinal, de esta forma prevenir daños mayores y facilitar la rehabilitación posterior. Si bien la cirugía no garantiza la recuperación completa, puede mejorar las condiciones para un tratamiento exitoso.

En el ámbito de la investigación en lesiones medulares, los científicos están explorando métodos para promover la regeneración nerviosa. Esto implica estimular las fibras nerviosas dañadas para que vuelvan a crecer y restablezcan las conexiones neuronales interrumpidas. Aunque este campo todavía está en desarrollo, algunos estudios han mostrado resultados alentadores en modelos animales. 

Los avances en el tratamiento de la médula espinal han dado lugar a nuevas esperanzas para las personas con lesiones traumáticas. Desde técnicas experimentales como la terapia con células madres, hasta el desarrollo de medicamentos que propician la regeneración nerviosa. Algunos ensayos clínicos recientes han demostrado que la combinación de rehabilitación intensiva con tratamientos farmacológicos puede mejorar las posibilidades de caminar después de una lesión. 

Componentes de la neurorehabilitación

Fisioterapia

  • Movilización temprana:

Evita contracturas musculares y mejora la circulación.

  • Fortalecimiento muscular:

Especialmente de los músculos que aún tienen función.

  • Entrenamiento en marcha asistida:

Si es viable, mediante dispositivos como exoesqueletos o sistemas de suspensión parcial de peso.

  • Terapia acuática:

Reduce el impacto en las articulaciones y facilita movimientos que son difíciles en tierra firme.

Terapia ocupacional

  • Entrenamiento funcional:

Enseña a realizar actividades diarias como vestirse, comer o trasladarse.

  • Adaptación de herramientas:

Uso de dispositivos como sillas de ruedas personalizadas o equipos de asistencia electrónica.

Rehabilitación tecnológica

  • Estimulación eléctrica funcional (FES):

Utiliza impulsos eléctricos para activar músculos paralizados.

  • Robótica y exoesqueletos:

Ayudan en la marcha y fortalecimiento.

  • Realidad virtual:

Para entrenar habilidades motoras y cognitivas en un entorno seguro.

Apoyo psicológico

  • Psicoterapia:

Aborda el impacto emocional de la lesión, como ansiedad, depresión o duelo.

  • Apoyo familiar:

Educación y entrenamiento para ayudar en la adaptación del entorno.

Terapias avanzadas

  • Estimulación magnética transcraneal (rTMS) y estimulación epidural:

Técnicas prometedoras para recuperar funciones motoras en algunos casos.

  • Terapias celulares:

Aunque aún en investigación, buscan regenerar tejidos dañados.

Control de funciones autónomas

  • Rehabilitación vesical e intestinal:

Ayuda a manejar las disfunciones urinarias y digestivas.

  • Regulación de la presión arterial:

Trabaja sobre problemas ortostáticos comunes en estas lesiones.

El papel del equipo interdisciplinario

La neurorehabilitación es llevada a cabo por un equipo compuesto por neurólogos, fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales, psicólogos, trabajadores sociales y personal de enfermería. Este equipo trabaja en conjunto para diseñar un plan de tratamiento individualizado que considere las metas y prioridades del paciente.

¿Es posible recuperar la marcha?

La respuesta a esta pregunta depende de varios factores, incluyendo la gravedad de la lesión, si es completa o incompleta, y la respuesta a las intervenciones terapéuticas. Para algunas personas con lesiones incompletas, la recuperación de la marcha es una meta alcanzable, especialmente cuando se combinan la fisioterapia y tecnologías avanzadas, además de un enfoque personalizado en la neurorehabilitación. Para quienes tienen lesiones completas, los avances actuales aún no garantizan resultados similares, pero los progresos en investigación están generando optimismo.

Por ello, la posibilidad de volver a caminar tras una lesión medular está influenciada por múltiples variables. No obstante, gracias a los avances en la neurorehabilitación, la incorporación de la tecnología y el desarrollo continuo de estrategias médicas, cada vez más personas están alcanzando una mejor calidad de vida, incluso de forma paralela a lograr el objetivo de caminar nuevamente. Esto subraya la importancia de seguir invirtiendo en investigación médica y en tratamientos para la lesiones en la médula espinal.