Neurorehabilitación para el trastorno por depresión mayor

La depresión es una enfermedad grave que afecta negativamente el comportamiento y la vida cotidiana del paciente, que genera una sensación de gran tristeza, vacio o pérdida importante que le resta interés por la vida y que puede llevar al suicidio. La terapéutica de la depresión se basa en la psicoterapia y el tratamiento farmacológico. De hecho, algunos estudios demuestran que el tratamiento ideal es una combinación de ambos.

Los fármacos principales utilizados en el tratamiento de la depresión son los inhibidores de la monoaminooxidasa (IMAO), los antidepresivos tricíclicos y los inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina (ISRS). Actualmente se cuenta con terapia de estimulación magnética transcraneal como neurorehabilitación.

Es necesario establecer la diferencia entre depresión y tristeza. La tristeza va asociada a algún acontecimiento doloroso y se alivia con el tiempo. La depresión actúa en ocasiones sin motivo aparente y puede durar meses o años.

La depresión afecta cada año a 19 millones de personas en Norteamérica y es más común en mujeres, o al menos está más documentada; al parecer, los varones buscan ayuda con menor frecuencia en estados depresivos. También es más frecuente en la adolescencia.

¿Cuáles son los criterios diagnósticos para la depresión?

La depresión mayor, también llamada unipolar o trastorno depresivo grave, se da cuando el paciente presenta 5 síntomas o más durante al menos 2 semanas. La persona depresiva muestra importantes cambios en su comportamiento y necesita tratamiento. Este tipo de depresión puede inducir al suicidio.

Su causa exacta se desconoce, aunque se cree que puede estar causada por desequilibrios químicos en el cerebro de neurotransmisores como la serotonina, la acetilcolina y el cortisol.

Los principales síntomas son los siguientes:

  • Cambios importantes en el apetito con aumento o disminución de peso.
  • Fatiga y falta de energía.
  • Sentimiento de desesperanza y abandono.
  • Dificultad extrema para concentrarse.
  • Trastornos del sueño.
  • Inquietud e irritabilidad.
  • Pérdida de interés general.
  • Irritabilidad.

¿Cuál es el esquema del tratamiento de la depresión?

El tratamiento de la depresión se basa en psicoterapia y tratamiento farmacológico. Algunos estudios demuestran que el tratamiento ideal es una combinación de ambos.

La psicoterapia supone un gran apoyo para el paciente depresivo, le ayuda a conocer las posibles causas de su depresión y le aporta herramientas para superarla y vivir con menos carga y más ilusión.

Otros tratamientos alternativos son:

  • Tratamiento convulsivo.

Provoca una convulsión a través de una corriente eléctrica que mejora el estado de ánimo del paciente. En la actualidad se investiga la estimulación magnética transcraneal, similar al tratamiento convulsivo con menos efectos secundarios.

  • Fototerapia. Para los meses de invierno.
  • Tratamiento farmacológico
  • Inhibidores de la MAO

Actúan bloqueando la MAO-A, causa del metabolismo de la norepinefrina, serotonina y tiramina, y la MAO-B, causa del metabolismo de la dopamina.

La inhibición de estas enzimas aumenta la concentración de estas sustancias en el espacio intersináptico y mejora los síntomas de la depresión. Los IMAO pueden causar efectos secundarios graves, como crisis hipertensivas, además de hipertermia y náuseas.

Los principales fármacos de este grupo son: fenelzina, iproniazida, tranilcipromina, nialamida y moclobemida.

  • Antidepresivos tricíclicos

Se llaman así por su núcleo característico de 3 anillos. Fue el tratamiento habitual de la depresión antes de la introducción de los ISRS. En algunos casos de distimia, son más eficaces que los ISRS.

El mecanismo de acción no es bien conocido, pero se cree que sus efectos terapéuticos obedecen a una disminución de la recaptación de la serotonina y la adrenalina.

Causan efectos secundarios frecuentes que, en algunos casos, son causa de abandono del tratamiento: sequedad de boca, estreñimiento, visión borrosa, aumentos de peso, somnolencia, mareos, vértigo, disfunción sexual, dificultades al orinar.

Los principales fármacos de este grupo son: amitriptilina, clomipramina, doxepina, imipramina, desipramina, maprotilina, proptilina y trimipramina.

  • ISRS

Son la nueva generación de fármacos antidepresivos. Actúan modificando los valores de serotonina en el cerebro. Son eficaces y seguros y representan un gran avance en el tratamiento de la depresión. La incidencia de efectos adversos es menor y, por lo general, son efectos leves que desaparecen en las primeras semanas de tratamiento. Los más frecuentes se observan en la zona gastrointestinal.

¿Cuando se es resistente a los tratamientos farmacológicos, que terapia se puede emplear?

Como parte de la neurorehabilitación aplicada a la depresión existe una terapia ya con evidencia científica que es beneficiosa en casos de depresión farmacorresistente, la cual es llamada estimulación magnética transcraneal repetitiva o rTMS la cual consiste en la colocación de una bobina sobre el cráneo cubierto por un gorro especial que permite el paso del impulso electromagnético hacia un área destinada del cerebro, mediante el cual se generan cambios en la neuroplasticidad neuronal,que ayuda a modular la generación y respuesta de neurotransmisores como la serotonina implicada en la fisiopatología de la depresión.

Es una terapia segura, pero tarda semanas en poder realizar su efecto, por lo cual se requiere de la comprensión del paciente y su apego correcto al tratamiento, sus efectos secundarios son mínimos como el dolor de cabeza pero puede ser tratado exitosamente con paracetamol.

¿Quiénes son candidatos a la terapia de rTMS?

Todo paciente que cuente con diagnóstico de depresión mayor y lleve tiempo suficiente en terapia combinada de tratamiento farmacológico con psicoterapia y los síntomas de la depresión sean refractarios a este tratamiento es candidato a la estimulación magnética transcraneal, siempre y cuando no tenga objetos de metal en el cuerpo (como marcapasos), la terapia es segura en niños y adultos.

¿Quiénes pueden sufrir trastorno por depresión mayor?

El trastorno por depresión mayor, a menudo conocido simplemente como depresión, es un trastorno del estado de ánimo que puede afectar a personas de todas las edades, géneros, razas y antecedentes socioculturales. A continuación, se detalla quiénes pueden sufrir de este trastorno y los factores asociados:

  • Edad: Aunque puede surgir a cualquier edad, es más común que la depresión inicie durante la adolescencia o la adultez temprana. Sin embargo, las personas no deben olvidar que incluso los niños y los adultos mayores también pueden verse afectados.
  • Género: Las mujeres tienen una prevalencia mayormente reportada de trastorno depresivo mayor en comparación con los hombres. Esta diferencia puede estar influenciada por factores hormonales, sociales y biológicos.
  • Factores genéticos y familiares: Las personas con antecedentes familiares de depresión tienen un riesgo mayor de desarrollar el trastorno. Aunque el vínculo exacto no está completamente entendido, se sabe que la genética juega un papel importante.
  • Eventos traumáticos: Aquellos que han experimentado traumas o situaciones estresantes, como la muerte de un ser querido, abuso o desastres naturales, tienen un riesgo elevado de sufrir de depresión.
  • Enfermedades físicas: La presencia de enfermedades crónicas, como enfermedades cardíacas, diabetes o cáncer, puede aumentar el riesgo de depresión. No es raro que la persona se sienta abrumada y triste al enfrentar tales desafíos de salud.
  • Otras enfermedades mentales: La depresión puede coexistir con otros trastornos mentales, como trastornos de ansiedad, trastornos de la alimentación o trastornos de personalidad.
  • Medicamentos y sustancias: Algunos medicamentos, así como el abuso de alcohol o drogas, pueden aumentar el riesgo de depresión.
  • Factores biológicos: Cambios en la química cerebral y en el equilibrio de neurotransmisores pueden desempeñar un papel en el desarrollo de la depresión.

Al reflexionar sobre la depresión, es fundamental recordar que cada persona es única. Aunque estos factores pueden aumentar el riesgo, no determinan si alguien definitivamente desarrollará el trastorno. Por lo tanto, es vital acercarse a cada individuo con empatía y comprensión, ofreciendo apoyo y aliento para buscar ayuda profesional cuando sea necesario. La información es una herramienta poderosa, y al compartir lo que se sabe sobre la depresión, uno puede hacer una diferencia en la vida de alguien que podría estar luchando en silencio.

Llámanos, Nosotros Nos Encargamos Del Resto.

Haz tu cita hoy mismo para que te indiquemos qué opción es la mejor
Agenda Tu Cita