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Terapia cognitivo-conductual para pacientes con daño neurológico

Autor: Giovana Femat Roldán

Terapia cognitivo-conductual para pacientes con daño neurológico

La TCC se basa en un modelo sencillo y de sentido común de las relaciones entre la cognición, la emoción y el comportamiento.

Se enfatizan tres aspectos de la cognición:

  1. Pensamientos automáticos 
  2. Distorsiones cognitivas
  3. Creencias o esquemas subyacentes

Pensamientos automáticos

Las interpretaciones inmediatas e impremeditadas que una persona hace de los acontecimientos se conocen como pensamientos automáticos. Estos pensamientos moldean tanto las emociones como las acciones de la persona en respuesta a los acontecimientos. Por ejemplo, un amigo podría cruzarse contigo en el pasillo y no saludarte. Si tuvieras un pensamiento automático como «me odia» o «he hecho algo que lo enfureció», es probable que esto afecte tu estado de ánimo, te moleste y te comportes de forma evasiva la próxima vez que lo veas. Por otro lado, si tuvieras el pensamiento automático «tiene prisa», no te preocupes demasiado ni lo evitarías la próxima vez.

La TCC se basa en la observación de que los pensamientos automáticos disfuncionales que son exagerados, distorsionados, erróneos o poco realistas en otros aspectos, desempeñan un papel importante en la psicopatología.

Distorsiones cognitivas

Los errores de lógica son bastante frecuentes en pacientes con trastornos psicológicos. Estos errores llevan a las personas a conclusiones erróneas. A continuación, se presentan algunas distorsiones cognitivas que se observan comúnmente en personas con psicopatología:

  • Pensamiento dicotómico:

Las cosas se ven en relación con dos categorías mutuamente excluyentes, sin matices de gris entre ellas.

  • Sobregeneralización:

Tomar casos aislados y utilizarlos para hacer generalizaciones amplias.

  • Abstracción selectiva:

Centrarse exclusivamente en ciertos aspectos, normalmente negativos o perturbadores, de algo, ignorando el resto.

  • Descalificación de lo positivo:

Se descartan las experiencias positivas que entran en conflicto con las opiniones negativas del individuo.

  • Leer la mente:

Suponer los pensamientos e intenciones de los demás.

  • Adivinación:

Predecir cómo resultaron las cosas antes de que sucedan.

  • Minimización:

Las características o experiencias positivas se tratan como reales pero insignificantes.

  • Catastrofizar:

Centrarse en el peor resultado posible, por improbable que sea, o pensar que una situación es insoportable o imposible cuando en realidad es incómoda.

  • Razonamiento emocional:

Tomar decisiones y argumentos basados ​​en cómo te sientes en lugar de en la realidad objetiva.

  • Declaraciones “debería”:

Concentrarse en lo que usted piensa que “debería” o “debería ser” en lugar de en la situación real a la que se enfrenta o tener reglas rígidas que siempre aplica sin importar las circunstancias.

  • Personalización, culpa o atribución:

Asumir que uno es total o directamente responsable de un resultado negativo. Cuando se aplica a otros de forma consistente, la culpa es la distorsión.

Creencias subyacentes

Las creencias subyacentes moldean la percepción e interpretación de los acontecimientos. Los sistemas de creencias o esquemas se configuran a medida que vivimos las experiencias vitales. Se definen como plantillas o reglas para el procesamiento de la información que subyacen a la capa más superficial de pensamientos automáticos. En la TCC, las creencias se comprenden en dos niveles:

Importancia clínica de la TCC.

  • Ansiedad:

La TCC suele centrarse en reemplazar los pensamientos automáticos negativos que pueden presentarse en el trastorno de ansiedad generalizada y puede utilizarse sola o en combinación con medicamentos como los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina, que suelen ser de primera línea, ya que las benzodiazepinas tienen un mayor riesgo de efectos adversos. En el tratamiento del trastorno de pánico, la TCC puede incluir la desensibilización a los desencadenantes que provocan ansiedad; sin embargo, es importante señalar que un posible efecto adverso de esta técnica es un leve aumento temporal de la ansiedad.

  • Depresión:

En pacientes con depresión crónica, la combinación de TCC y antidepresivos es más eficaz que cualquiera de las intervenciones por separado. En pacientes que ya no participan en actividades que normalmente les brindan placer, la TCC puede centrarse inicialmente en retomar actividades positivas para superar la inercia.

  • Trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH):

La terapia conductual es el tratamiento inicial recomendado para niños menores de 6 años, mientras que los medicamentos estimulantes son la intervención inicial recomendada para el TDAH en niños de 6 años o más. También se recomiendan tratamientos conductuales para niños mayores, especialmente si presentan una respuesta deficiente o efectos adversos a la medicación. Las intervenciones de terapia conductual incluyen la capacitación de padres y la gestión conductual del aula, con énfasis en establecer reglas y expectativas claras para el niño, con recompensas y castigos adecuados y retroalimentación diaria.

Los tratamientos típicos de TCC implican sesiones de aproximadamente 60 minutos que se realizan semanalmente durante 8 a 12 semanas.