Neurorehabilitación para retraso en el desarrollo psicomotor

El desarrollo psicomotor (DPM) es un proceso continuo que va de la concepción a la madurez, con una secuencia similar en todos los niños, pero con un ritmo variable. Mediante este proceso el niño adquiere habilidades en distintas áreas: lenguaje, motora, manipulativa y social, que le permiten una progresiva independencia y adaptación al medio. 

Características del desarrollo psicomotor

  • El DPM sigue una dirección céfalo-caudal ( Es decir de la cabeza a los pies) y de axial a distal ( del centro a la periferia). 
  • Hay una diferenciación progresiva: de respuestas globales a actos precisos individuales
  • Los reflejos primitivos preceden a los movimientos voluntarios y al desarrollo de las reacciones de equilibrio. 
  • Los reflejos primitivos deben desaparecer para que la actividad voluntaria se desarrolle.
  • El tono muscular progresa de un predominio flexor en el RN, a un equilibrio flexo-extensor. 

¿Qué es el retraso en el desarrollo psicomotor?

El retraso en el desarrollo psicomotor es aquel en donde el niño no alcanza los “ítems” considerados o estandarizados como normales en cierto tiempo determinado como lo es sostener la cabeza a los 3 meses, sentarse a los 6 meses, gatear a los 9 meses, levantarse y /o caminar a los 12 años, cada uno con un rango esperado de retraso sin ser considerado anormal, pero cuando pasa ese rango esperado se puede hablar de retraso psicomotor, además la función motora está el área social y del lenguaje que también tiene sus tiempos de desarrollo esperado

Al existir una buena secuencia se promueve el desarrollo del área cognitiva, social, sensorial y perceptual del niño. De manera tal, que al verse alterada la parte motora, se ven afectadas otras áreas, como el lenguaje, el área social, la atención, la memoria, etc. 

Por lo tanto, cuando se habla de retardo del desarrollo psicomotor, se hace referencia a una condición, en la que existe un retraso en la adquisición de las habilidades del niño.

Signos de alerta en el desarrollo psicomotor.

Entre los signos de alarma se encuentran:

  • La microcefalia (cabeza pequeña) en donde el perímetro cefálico es menor a lo considerado como normal
  • Movimientos oculares anómalos como el nistagmo, movimientos erráticos, ojos en sol “poniente”
  • Distonía
  • Hiperreflexia / Arreflexia
  • Movimientos cefálicos repetitivos de negación o afirmación
  • Dismorfias corporales.
  • A los 2 meses: pulgar aducido (El niño tiene el puño cerrado con el pulgar entre los 4 dedos y la palma de la mano) (más valor si en de un solo lado)
  • A los 4 meses: pasividad excesiva (Pasa la mayor parte del tiempo durmiendo o sin apenas moverse y sin interesarse por su entorno)
  • A los 6 meses: Persistencia del reflejo de moro (Que se pierde entre los 3 o 4 meses de curso natural) y persistencia de la mirada a la mano.
  • A los 8 meses: Patrón de conducta repetitiva (Golpearse la cara o agitar las manos, movimiento de afirmacion o negacion con la cabeza)
  • A los 9 meses: Ausencia de desplazamiento autónomo a más de 2 metros.
  • A los 12 meses: Persistencia de llevarse todo a la boca, persistencia del babeo.
  • A los 24 meses: incapacidad de hacer juego simbólico (dar de comer a una muñeca, hablar por teléfono) estereotipias verbales como ecolalia (repetir las frases que escucha).

Entre los diagnósticos funcionales de los niños que consultan por retraso psicomotor se encuentran el déficit intelectual, trastorno del espectro autista, parálisis cerebral infantil y epilepsia

¿Cómo se detecta el retraso psicomotor?

Para la valoración de un niño con probable retraso psicomotor se dispone de pruebas de cribado y de pruebas estandarizadas como el test de desarrollo de Burnnet Lecine diseñado para medir el grado de desarrollo psicomotor de un niño. Las pruebas de cribado no miden el desarrollo psicomotor sino que seleccionan a los niños con riesgo de tener un retardo. Entre las pruebas de cribado se encuentra la escala de denver en el que se señala la edad en la que realizan cada ítem el 25,50,75 y 90% de la población 

¿Qué terapias existen para el retraso en el desarrollo psicomotor?

La Neurorehabilitación psicomotora disminuye en un buen grado las complicaciones que puedan estar asociadas a el retraso del desarrollo psicomotor, además, aporta grandes beneficios, tanto a nivel motor, como psicológico y social.

La neurorehabilitación psicomotora tiene como objetivo

  • Mejorar el área motora,disminuir los patrones motores que puedan estar afectando su desarrollo. Se centra en mejorar cualquier trastorno del tono muscular que pueda presentar, de amplitud articular, de laxitud ligamentosa, de fuerza muscular, entre otras condiciones.
  • Mejorar las habilidades cognitivas y sociales.
  • Entrenar a los padres o cuidadores del niño para que sean parte del proceso de rehabilitación del niño.
  • Fomentar el desarrollo de los “ítems” del neurodesarrollo 

La estimulación temprana es una de las técnicas para tratar los problemas de retardo del desarrollo psicomotor. La misma se emplea en niños de 0 a 6 años de edad, se basa en el concepto de neuroplasticidad cerebral, la cual establece que mientras más pequeño sea el infante mejor será su proceso de recuperación ante una lesión por las conexiones sinápticas. Esto considerando que el cerebro tiene la capacidad de corregir y compensar cualquiera de las consecuencias que se generen del retardo del desarrollo.Por lo tanto, mientras más rápida sea la intervención rehabilitadora del niño mejor pronóstico tendrá. Porque los objetivos de la estimulación temprana son:

  • Disminuir las secuelas del retardo del desarrollo psicomotor.
  • Estimular la adquisición de diversas habilidades del neurodesarrollo
  • Desarrollar las habilidades que son indispensables para el aprendizaje, tales como, la atención, la concentración, la comunicación y la memoria.
  • Fomentar la independencia en el niño.
  • Entrenar a los padres en todo el proceso de rehabilitación del niño

Cuando se trata de niños que presentan retraso en el desarrollo psicomotor, es importante destacar que la neurorehabilitación puede ser una opción beneficiosa para una amplia gama de casos. En general, cualquier niño que experimente un retraso significativo en el desarrollo de habilidades motoras, cognitivas o del lenguaje puede considerar la neurorehabilitación como parte de su atención integral.

Los niños que pueden beneficiarse de la neurorehabilitación incluyen aquellos que han sido diagnosticados con trastornos neurológicos como parálisis cerebral, espina bífida, trastornos del espectro autista (TEA), síndrome de Down, lesiones cerebrales traumáticas, trastornos del desarrollo, y otras condiciones similares que afectan el sistema nervioso central.

Es importante destacar que cada niño es único, y la decisión de iniciar la neurorehabilitación debe basarse en una evaluación exhaustiva realizada por un equipo multidisciplinario de profesionales de la salud, que puede incluir neurólogos, fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales, logopedas y otros especialistas. Esta evaluación ayudará a determinar las necesidades específicas de cada niño y a desarrollar un plan de tratamiento individualizado.

La neurorehabilitación en niños se centra en mejorar las habilidades motoras, cognitivas y del lenguaje, así como en fomentar su independencia y calidad de vida. Los tratamientos pueden incluir terapia física, terapia ocupacional, terapia del habla y del lenguaje, terapia conductual y terapias específicas según las necesidades de cada niño.

Es fundamental recordar que el objetivo de la neurorehabilitación en niños es maximizar su potencial de desarrollo y brindarles las herramientas necesarias para alcanzar su mayor grado de independencia y participación en la sociedad. Cada niño es una historia única, y con el apoyo adecuado y el compromiso de sus familias, se pueden lograr avances significativos en su desarrollo psicomotor.

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