Neurorehabilitación para trastornos de la deglución

La deglución es un proceso complejo y fundamental para nuestra supervivencia, que consiste en la acción coordinada de múltiples músculos y estructuras para transportar el alimento o líquido desde la boca hasta el estómago de manera segura y eficiente, es decir, la capacidad del cuerpo para tragar alimentos. Este proceso se regula mediante una compleja interacción entre el sistema nervioso central y periférico, que garantiza que la comida o la bebida pasen por la garganta sin causar daño. 

Cuando este proceso se ve comprometido, ya sea por una enfermedad, un trastorno neurológico o algún otro problema de salud, puede surgir la disfagia, un trastorno que afecta la capacidad de tragar y que puede tener serias consecuencias para la salud y la calidad de vida de quienes lo padecen.

¿Qué es y cómo se regula la deglución?

La deglución es un acto reflejo que se inicia cuando la comida o el líquido llegan a la parte posterior de la boca. A partir de ese momento, se activan una serie de mecanismos complejos que coordinan la contracción y relajación de los músculos de la boca, la faringe y el esófago para propulsar el alimento hacia el estómago mientras se evita la entrada de comida en la vía respiratoria. Este proceso está regulado por una red de señales nerviosas que parten del cerebro y controlan cada paso de la deglución de manera precisa y eficiente.

¿Qué es la disfagia?

La disfagia se refiere a la dificultad para tragar de manera segura y eficiente. Es importante comprender que la deglución es un proceso complejo que implica una serie de movimientos coordinados de los músculos de la boca y la garganta, así como el control preciso de los nervios que los regulan. Cuando algo interfiere con este proceso, puede surgir la disfagia.

Existen varias causas de disfagia, que van desde problemas mecánicos en la estructura de la garganta hasta trastornos neurológicos que afectan la capacidad del cerebro para coordinar los músculos de la deglución. Entre las causas mecánicas se incluyen estrechamientos o bloqueos en el esófago, tumores que obstruyen el paso de los alimentos, o problemas estructurales en la boca o la garganta.

Por otro lado, las enfermedades neurológicas, como el ictus, el Parkinson, la esclerosis múltiple o el Alzheimer, pueden dañar las áreas del cerebro encargadas de controlar la deglución o los nervios que transmiten las señales desde el cerebro hasta los músculos de la garganta y la boca.

Los tipos de disfagia pueden variar dependiendo de la causa y la gravedad del trastorno. Algunas personas pueden tener dificultades para tragar alimentos sólidos pero no líquidos, mientras que otras pueden tener problemas con ambos. La disfagia puede llevar a complicaciones graves, como la desnutrición, la deshidratación o la neumonía por aspiración, lo que ocurre cuando los alimentos o líquidos ingresan a las vías respiratorias en lugar de al estómago.

Para quienes la padecen, la disfagia puede tener un impacto significativo en la calidad de vida. Puede interferir con la capacidad de disfrutar de las comidas, provocar pérdida de peso o desnutrición, generar ansiedad o estrés alrededor de la alimentación, y dificultar la socialización, ya que las personas pueden evitar comer en público por miedo a atragantarse o toser.

Otros trastornos de la deglución

Además de la disfagia, existen otros trastornos de la deglución menos conocidos pero igualmente importantes:

  • Odinofagia:

Este trastorno se caracteriza por dolor al tragar. Puede estar asociado con diversas condiciones médicas, como infecciones de la garganta, irritación causada por el reflujo ácido o lesiones en la mucosa esofágica. La odinofagia puede hacer que tragar sea doloroso y, en consecuencia, puede provocar una aversión a comer o beber.

  • Globus faríngeo:

Se describe como una sensación persistente de tener un bulto en la garganta, a pesar de que no existe ninguna obstrucción física. A menudo se asocia con ansiedad o estrés, pero también puede estar relacionado con trastornos de la deglución o problemas gastrointestinales. Esta sensación incómoda puede interferir con la capacidad de tragar y causar malestar emocional.

  • Disfunción orofaríngea:

Este término engloba una variedad de trastornos que afectan la coordinación y el funcionamiento de los músculos de la boca y la garganta durante la deglución. Puede manifestarse como dificultades para controlar la saliva, tos crónica, o problemas para mover los alimentos o líquidos de manera adecuada. La disfunción orofaríngea puede ser causada por lesiones neurológicas, trastornos estructurales o factores ambientales.

Rehabilitación neurológica en la disfagia

La neurorehabilitación juega un papel crucial en el tratamiento de la disfagia causada por trastornos neurológicos. Consiste en un conjunto de técnicas y ejercicios diseñados para mejorar la función de los músculos y nervios involucrados en la deglución, con el objetivo de restaurar la capacidad de tragar de forma segura y eficiente.

Estas técnicas pueden incluir ejercicios de fortalecimiento muscular, técnicas de compensación (como cambiar la consistencia de los alimentos o la postura al comer), y terapia específica para mejorar la coordinación y el control de la deglución. La neurorehabilitación es un proceso gradual y personalizado, que requiere la supervisión de profesionales de la salud especializados en el tratamiento de la disfagia, como logopedas, fisioterapeutas o terapeutas ocupacionales.

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