¿Qué es la terapia cognitiva?

La terapia cognitiva es un tipo de terapia de corta duración que fue diseñada para un grupo de problemas psicológicos, dentro de ellos la depresión, ansiedad, ira, problemas de pareja, ataques de pánico, fobias, trastornos alimenticios y abuso de sustancias.

La terapia se enfoca en realizar cambios en la manera en que la persona piensa, se comporta y se comunica con la finalidad de mejorar patrones que suelen repetirse desde la infancia y resultan en un disconfort para la persona. El terapeuta ayuda a que la persona pueda identificar trastornos y patrones de pensamientos erróneos para guiar el tratamiento de forma personalizada. 

La terapia cognitiva se basa en que los pensamientos, los sentimientos, sensaciones físicas y acciones se encuentran conectadas y por lo tanto, los pensamientos y sentimientos negativos pueden tener un impacto en las acciones, y por ende crear un círculo vicioso. Por ejemplo, las personas con depresión, debido a esta condición pueden desatender muchos aspectos de su vida, como su empleo y relaciones sociales, lo cual a su vez genera culpa y frustración por lo que se acentúan los síntomas depresivos. 

En ocasiones las personas actuamos en automático y no nos damos cuenta de los pensamientos negativos que tenemos, de la forma en que nos estamos comunicando o comportando. El objetivo de la terapia es que por medio de las sesiones y con ayuda del terapeuta puedas identificar patrones de pensamiento que llevan a resultados negativos para después establecer una estrategia de cambio. 

De manera general la terapia cognitiva ayuda a que el paciente pueda aprender por sí solo habilidades por medio de tareas o ejercicios para cambiar la forma en que piensa, siente y se comporta. El objetivo es ayudar al paciente a ganar independencia y poder resolver problemas de la vida real de forma efectiva.

¿Quiénes se pueden beneficiar de la terapia cognitiva?

No se requiere un diagnóstico psiquiátrico o psicológico para poder obtener un beneficio de la terapia cognitiva, sin embargo, de forma general se ha visto que las personas con los siguientes diagnósticos tienen resultados especialmente positivos en los estudios que se han realizado: 

  • Trastorno de depresión mayor
  • Trastorno de ansiedad generalizada
  • Trastorno bipolar
  • Trastorno limítrofe de la personalidad
  • Trastorno de déficit de atención e hiperactividad
  • Trastornos de conducta alimentaria (anorexia y bulimia)
  • Trastorno obsesivo compulsivo
  • Trastorno de pánico
  • Fobias
  • Trastorno de estrés postraumático
  • Psicosis
  • Esquizofrenia
  • Insomnio
  • Abuso de alcohol, drogas y otras sustancias
  • Síndrome de intestino irritable
  • Síndrome de fatiga crónica
  • Fibromialgia
  • Dolor crónico

Otros problemas que se pueden beneficiar de terapia cognitiva:

  • Procrastinación
  • Control de impulsos
  • Problemas para relacionarse con las demás personas (de pareja, amistades o familiares)
  • Inseguridad 
  • Miedos 
  • Cambio de hábitos
  • Estrés
  • Dificultad para tomar decisiones
  • Pensamientos negativos sobre sí mismo o el mundo

¿Cuándo debo de iniciar una terapia?

Si te has enfrentado a situaciones en donde las emociones se salen de control, si te has sentido con ánimo deprimido o muy ansioso o si tienes problemas en tus relaciones de pareja o amigos puedes beneficiarte de la terapia cognitiva. No es necesario esperar a tener una enfermedad psicológica o psiquiátrica. En el momento en que sientas que quieres cambiar algo de tu forma de pensar y te encuentres dispuesto a realizar un esfuerzo por lograrlo será el mejor momento para acudir a una sesión de terapia. 

Es importante recalcar que no debemos forzar a otras personas a ir a terapia (a excepción de que su seguridad o la de alguien más se encuentre en riesgo) y debemos procurar que sea el paciente quien busque la atención para obtener mejores resultados.

¿Qué debo esperar de la terapia cognitiva?

La experiencia de cada persona varía dependiendo del tipo de problema y los objetivos que se tengan. De forma general la terapia funciona de la siguiente manera:

Evaluación inicial: Lo primero que debes esperar al llegar al consultorio es una serie de preguntas acerca de tus datos generales, así como de la causa que te lleva a terapia. Igualmente se pueden utilizar una serie de cuestionarios para evaluar la presencia de estrés, ansiedad, toma de decisiones, personalidad, problemas al relacionarse, abuso de sustancias, entre otros. Posteriormente, junto con tu terapeuta podrán determinar en qué áreas deseas o necesitas trabajar. Inicialmente se determina el nivel de sintomatología con la finalidad de evaluar el progreso que se tiene a lo largo de la terapia. 

Evaluaciones periódicas: De forma periódica, usualmente suelen ser cada semana o cada 2 semanas, puedes llenar formularios con tu terapeuta para llenar algunos cuestionarios adicionales con la finalidad de determinar si existe algún cambio y si es necesario realizar ajustes en la terapia. A través de estos cuestionarios se puede evaluar si tu depresión, ansiedad o respuesta emocional está cambiando. Se busca que la terapia tenga una duración de entre 6 a 20 sesiones con una duración de 30 a 60 minutos cada una. 

Autoayuda: Se ha visto que aquellos pacientes que realizan sus tareas o ejercicios de forma autónoma son más propensos a mejorar y mantener los resultados a largo plazo. Junto con tu terapeuta puedes desarrollar técnicas e intervenciones que ayuden a realizar un cambio en tu forma de pensar fuera de las sesiones de terapia. De esta manera en la siguiente sesión podrás hablar de cómo te sentiste realizando los ejercicios y si has notado alguna diferencia en la manera en que te sientes.

¿Si voy a terapia me darán medicamentos?

La terapia con fármacos se ofrece a los pacientes por un psiquiatra o neurólogo sólo si se considera que los síntomas son graves o si la persona presenta disfuncionalidad importante en sus actividades diarias. No todas las personas son candidatas a recibir medicamentos y de hecho una gran parte de los pacientes mejoran sin ellos. Es importante que si no quieres recibir medicamentos lo hables de forma abierta con tu terapeuta para que el tratamiento pueda ser enfocado en tus preferencias y necesidades.

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