¿Cómo se clasifican los problemas del habla?

Los trastornos de la comunicación comprenden las alteraciones del lenguaje, el habla y la comunicación y se incluyen dentro de los trastornos del neurodesarrollo para facilitar las decisiones diagnósticas.

El uso de instrumentos estandarizados adecuados constituye una clave fundamental para el diagnóstico y la comprensión de las entidades nosológicas tanto en lo que al estudio neuropsicológico se refiere como en la evaluación psicoeducativa y clínica.

Además, es importante una correcta evaluación en la que se consideren también los factores de riesgo positivos y los signos de alerta.

¿Qué es el lenguaje?

El lenguaje es uno de los rasgos más característicos de la especie humana, ya que nos permite la comunicación entre dos o más interlocutores mediante un código convencional de señales sonoras articuladas. Comprende tres dimensiones:

  • La forma, que se refiere tanto a la fonología como a la sintaxis
  • El contenido, directamente relacionado con el léxico y el significado de la frase y el discurso
  • Las funciones comunicativas, afines a la competencia conversacional, la capacidad de adaptar el lenguaje al contexto y el lenguaje no verbal, entre otros.

Los niños lo adquieren de manera implícita al estar dotados de una “capacidad innata” que les permite descubrir e incorporar los registros de la lengua hablada en su entorno más inmediato de forma natural y casi sin esfuerzo. Para que el lenguaje oral aparezca y se desarrolle es necesario que haya:

  • Estructuras neurológicas en el hemisferio izquierdo
  • Capacidades cognitivas de simbolización
  • Estimulación afectiva y social
  • Competencia para interactuar
  • Capacidad para recibir y reproducir sonidos.

¿Qué es el habla y cómo sirve para la comunicación?

El habla es la producción expresiva de sonidos e incluye la articulación, la fluidez, la voz y la calidad de resonancia de un individuo, además de involucrar a los órganos bucofonatorios y a los circuitos cerebrales para su correcto funcionamiento.

La comunicación hace referencia al proceso mediante el cual se transmite información y apunta a todo comportamiento verbal o no verbal sea intencional o no, que influye en la conducta, las ideas o actitudes de otro individuo.

¿Cómo se manifiesta clínicamente un trastorno de lenguaje?

Los motivos de la primera consulta de alarma en nuestro medio de un posible trastorno de la comunicación suelen ser habitualmente que “el niño no habla” o “habla palabras sueltas”, y muy raramente que “no entiende” o “no atiende a lo que se le dice”. 

Esta consulta generalmente se produce entre los dos y dos años y medio. Es por ello fundamental que las revisiones del Programa de Salud Infantil (PSI), se realicen siempre de forma puntual y reglada por los pediatras de Atención Primaria, que son los agentes primordiales dentro del ámbito sanitario para detectar estos problemas. 

Asimismo es recomendable realizar también un estudio neuropsicológico con el objetivo de recopilar la información necesaria que determine:

  • Cuáles son los aspectos del lenguaje o del habla que pueden estar afectados
  • Conocer en qué momento de desarrollo cognitivo se encuentra el paciente
  • Establecer su perfil de puntos fuertes y débiles
  • Interpretar qué factores o variables pueden estar incidiendo de manera positiva o negativa en el funcionamiento de este, tratando de dilucidar la presencia o no de una posible entidad diagnóstica.

Abordaje de los síntomas

Los criterios diagnósticos del DSM-5 han de servir como guía para identificar los síntomas más significativos que convendría examinar en base a establecer un diagnóstico correcto. Su utilización ha de regirse uniformemente por el juicio clínico una vez efectuada la evaluación de dichos criterios.

Es primordial tanto para ajustar el enfoque terapéutico del tratamiento como para elaborar un pronóstico objetivo, debiendo establecerse sobre la base de los síntomas de presentación para cada una de las categorías diagnósticas que engloban dichos trastornos.

El tratamiento de los trastornos de la comunicación, al igual que la evaluación y el diagnóstico, debe plantearse desde una perspectiva multidisciplinar, estableciendo una coordinación terapéutica permanente entre los diferentes profesionales implicados en la asistencia y la familia, con el propósito de alcanzar objetivos comunes, reducir las dificultades específicas y favorecer el desarrollo integral.

El tratamiento es principalmente logopédico y la intervención ha de ser multifuncional e iniciarse lo antes posible, puesto que demanda un proceso de reeducación individualizado y específico.

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