Neurorehabilitación del movimiento en lesiones neurológicas

La neurorehabilitación es la rama de la neurología que se enfoca en aquellas lesiones y secuelas del sistema nervioso, en buscar una solución para las mismas y brindar al paciente las herramientas necesarias para adaptarse a cualquier limitación ya sea física o cognitiva que generen dichas enfermedades.

La neurorehabilitación no es una receta de cocina, donde se ponen ejercicios a manera de rutina como en un gimnasio. Al contrario, la neurorehabilitación se enfoca en cada paciente, es decir, tiene la característica de ser individualizada.

La neurorehabilitación, a diferencia de otras ciencias que buscan la enfermedad y extienden un tratamiento, pone al paciente en el centro y a partir de sus necesidades se le brindan opciones sobre cómo se puede beneficiar más. 

Cuando un paciente acude a neurorehabilitación es muy importante conocer al paciente y a su red de apoyo (familia, amigos, etc), saber qué enfermedad padece y en qué grado de intensidad. Conocer qué actividades realizaba previamente el paciente y de qué manera, ésta nueva situación, ha afectado su vida cotidiana.

Por ejemplo, dos pacientes que sufran de un infarto cerebral a la edad de 60 años van a manifestar distintas necesidades y por lo tanto se les ayudará con terapias distintas. 

La neurorehabilitación suele trabajarse en conjunto con el paciente y los familiares, tanto el tipo de ejercicios y el número y frecuencia de las sesiones suelen enfocarse en las condiciones de cada persona.

La rehabilitación neurológica

En neurología, la rehabilitación física es sumamente importante, ya que el sistema nervioso (integrado por el sistema nervioso central y el sistema nervioso periférico) poseen una cantidad enorme de pequeñas estructuras con funciones especializadas y que a su vez están conectadas entre sí.

Por ejemplo, en el cerebro se encuentran zonas encargadas de la memoria, del lenguaje, la audición, la visión o los movimientos. Incluso se encuentran desde áreas encargadas de aspectos de los cuales no nos damos cuenta como el comportamiento, la capacidad para controlar nuestros impulsos e interactuar con otras personas, hasta áreas encargadas de los procesos que nos mantienen con vida, como el centro de la respiración.

A su vez, el cerebro se conecta con el resto del cuerpo por medio de la médula espinal, que funciona como una carretera de dos sentidos que envía la información necesaria para que podamos interactuar con nuestro medio. Y finalmente se encuentran los nervios periféricos, que nos permiten controlar los músculos, los reflejos, percibir sensaciones como la temperatura, nuestros cambios de posición, el dolor, o realizar movimientos finos como abotonarse una camisa o llevar la cuchara del plato a la boca. 

Con lo anterior descrito se puede llegar a la conclusión de que una lesión en el sistema nervioso central por más pequeña que sea puede afectar un área de suma importancia y generar una disfunción en alguna de las actividades que nos permiten ser independientes.

Técnicas de neurorehabilitación

Algunas de las técnicas más utilizadas de la neurorehabilitación son las siguientes:

Sustitución. En aquellos pacientes que sufren del daño permanente de alguna función, independientemente de cuál sea, se busca desarrollar un nuevo método para “sustituir” el anterior y de esta manera el paciente pueda seguir realizando dicha actividad.

Compensación. La compensación tiene la finalidad de utilizar algunas otras funciones, de tal modo que la actividad que ahora se encuentra limitada, se pueda realizar de otra manera. 

Restauración. Se trata de una recuperación más completa en el que la función perdida puede reponerse de manera muy completa o total. 

Los resultados de la neurorehabilitación serán diferentes para cada paciente, sin embargo, sin duda serán gratificantes tanto para el paciente como para su familia.

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