Neurorehabilitación para lesiones de la médula espinal

La restauración funcional posterior a una lesión de la médula espinal es uno de los principales objetivos de la neurorrehabilitación y tiene la finalidad de maximizar la funcionalidad del paciente y su independencia así como mejorar su calidad de vida

Las lesiones de la médula espinal pueden ser causadas por fracturas o dislocación de las vértebras, usualmente ocurren en gente joven de entre 30 a 40 años por lo que mantener la funcionalidad se ha convertido en una prioridad durante el tratamiento. 

Evaluación 

La primera parte de la neurorrehabilitación incluye una examinación neurológica extensiva para evaluar la severidad de la lesión y estimar los posibles resultados del tratamiento. Durante la evaluación se valoran diferentes funciones: 

  • Funciones de extremidades superiores:

Aquí se evalúa la capacidad que tiene la persona para comer y beber sin ayuda, peinarse y escribir. 

  • Funciones de extremidades inferiores:

Se le solicita al paciente levantarse sin apoyo de los brazos de una silla y caminar para valorar la marcha

  • Movimientos del tronco:

Se realiza una prueba en la que el paciente debe sentarse y voltear el torso hacia ambos lados para valorar rangos de movimiento

  • Movimientos generales:

Se le pide moverse de la cama a una silla, bañarse y vestirse 

  • Control de esfínteres:

Se evalúa la presencia de incontinencia fecal o urinaria 

  • Fuerza muscular:

Sobre todo se evalúa si existe algún grado de debilidad inferior al nivel de la lesión

  • Sudoración:

Debido a que es una función controlada por el sistema nervioso también puede estar ausente posterior a una lesión medular

  • Lesiones en piel:

Los pacientes que tienen alteraciones en la sensibilidad pueden no darse cuenta cuando se están lesionando la piel y esto puede agravarse si la persona padece de incontinencia urinaria o fecal debido a que favorece la irritación. 

  • Dolor:

Uno de los síntomas más comunes en estos pacientes

  • Función sexual:

Tiende a ser una parte que se olvida durante las consultas, sin embargo es parte de la funcionalidad y calidad de vida del individuo.

Dentro de la evaluación, además de la exploración física también se pueden tomar en cuenta algunos estudios de imagen como las radiografías, tomografías computarizadas, resonancia magnética, potenciales somatosensoriales evocados. 

Diagnóstico

Posterior a la evaluación se puede realizar un diagnóstico preciso que permita localizar el nivel en donde se encuentra la lesión medular y su severidad, igualmente brinda información sobre si existe una fractura o dislocación vertebral asociada o inestabilidad de la columna vertebral. De acuerdo a la escala de ASIA se pueden clasificar las lesiones medulares de la siguiente manera: 

  • ASIA A: Ausencia de sensación perianal e incapacidad de contracción del esfínter anal
  • ASIA B: Algo de sensibilidad preservada y afectación de la función motora menor al 50% debajo del nivel de la lesión  
  • ASIA C: Afectación de la función motora debajo del nivel de la lesión mayor al 50%

Tratamiento en la fase aguda

Durante la fase aguda posterior a la lesión medular se busca restringir el movimiento, fijar la columna vertebral e iniciar de forma temprana la rehabilitación para evitar complicaciones. El principal objetivo durante esta fase es prevenir la extensión de la lesión y promover la supervivencia de las neuronas.

Dentro del tratamiento de la fase aguda existen opciones terapéuticas que deberán ser dirigidas de acuerdo a las características de cada paciente: 

  • Fármacos: Existen algunos estudios de investigación en donde se ha visto beneficio con el uso de corticosteroides, sin embargo aún se considera una terapéutica controversial.
  • Tratamiento de hipotermia: De acuerdo a nuevos estudios se ha visto que el tratamiento de hipotermia manteniendo la temperatura del cuerpo entre 32-34°C puede disminuir el metabolismo de los tejidos que se encuentran lesionados, sin embargo aún se encuentra en estudio.
  • Tratamiento quirúrgico: Puede ser opción para un grupo de pacientes con la finalidad de descomprimir y estabilizar la columna vertebral. 
  • Neuromodulación:  Permite estimular la placa neuromuscular y eso retrasa los efectos de deterioro en los músculos que se encuentran paralizados. Tiene los beneficios de ser una terapia poco invasiva y que puede utilizarse en grados de severidad de lesión graves. 
  • Rehabilitación pasiva: Indicada en aquellos pacientes que se encuentran postoperados, en esta terapia se incluyen movimientos asistidos, masajes y terapias de presión que ayudan a reducir el riesgo de trombosis e iniciar la restauración de la función neurológica. 
  • Rehabilitación activa: Se inicia una vez que el paciente se encuentra fuera de un proceso agudo, suele iniciarse con el uso de un chaleco que ayude a proteger la médula espinal. Aquí se incluye la terapia ocupacional y la hidroterapia.
  • Terapia ocupacional: Se trata de un tipo de rehabilitación que busca mantener la funcionalidad del paciente en sus labores del día a día, por ejemplo en cuanto a actividades de cuidado personal, trabajo y actividades recreativas para que la persona pueda adaptarse nuevamente a su vida social y a nuevos tipos de ambientes. 

Tratamiento en la fase crónica 

Durante esta fase se busca sobre todo la recuperación de la fuerza, sensibilidad y funcionalidad que se perdió posterior a la lesión de la médula. Existen distintas modalidades:

  • Neuroestimulación / Neuromodulación

 A través de esta técnica se busca reactivar circuitos neuronales que se encontraban previamente inactivos y promueve la neuroplasticidad. La estimulación directa transcraneal puede llegar a ser efectiva para el manejo de dolor neuropático en este grupo de pacientes. Estimulación eléctrica funcional de los músculos permanentemente desconectados de sus nervios puede ayudar a recuperar la masa muscular, su función y perfusión sanguínea. En general, la neuroestimulación mejora la neuroplasticidad y disminuye las complicaciones sistémicas de pacientes con lesión medular crónica. 

  • Neurorrehabilitación 

El ejercicio intensivo y el entrenamiento con biofeedback puede mejorar las funciones motoras. El ejercicio intensivo se encuentra definido por una duración de 6 horas al día por 6 a 7 días a la semana y permite la recuperación motora de los pacientes ya que al realizar ejercicio repetitivos se revierte la atrofia del músculo y de los tejidos nerviosos. 

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