Cómo se mide el ACV por oclusión de grandes vasos

El infarto cerebral, comúnmente conocido como accidente cerebrovascular (ACV), es una condición médica que puede tener consecuencias devastadoras si no se trata adecuadamente. Dentro de la amplia gama de tipos de ACV, uno de los más graves es el causado por la oclusión de grandes vasos. Este tipo de infarto cerebral puede ser especialmente debilitante y requiere una atención médica rápida y precisa.

¿Qué es el ACV por oclusión de grandes vasos?

Cuando se produce un ACV por oclusión de grandes vasos, se interrumpe el flujo sanguíneo hacia una parte significativa del cerebro debido a la obstrucción de una arteria importante como la arteria cerebral media o la carótida. Esto puede deberse a diferentes factores, siendo dos de los más comunes la aterosclerosis carotídea y el cardioembolismo.

La aterosclerosis carotídea implica la acumulación de placa de colesterol en las arterias que suministran sangre al cerebro, mientras que el cardioembolismo implica la formación de coágulos en el corazón (usualmente por fibrilación auricular) que luego se desplazan hacia el cerebro, bloqueando el flujo sanguíneo.

Los síntomas de un ACV por oclusión de grandes vasos pueden variar dependiendo de la ubicación y la extensión del bloqueo arterial. Sin embargo, suelen incluir debilidad o entumecimiento repentino en un lado del cuerpo, dificultad para hablar, pérdida de visión, mareos o pérdida de equilibrio.

¿Cómo identificar un ACV por oclusión de grandes vasos?

El infarto cerebral se detecta inicialmente por clínica, es decir, mediante el interrogatorio donde se refiere la aparición repentina de debilidad, alteración del lenguaje u otro déficit neurológico, mediante la exploración física encontrando alteraciones neurológicas que concuerden con la afectación de un territorio vascular, y mediante estudios de imagen como resonancia magnética.

Para diagnosticar específicamente un ACV por oclusión de grandes vasos es necesario un estudio donde se evalúen directamente los vasos sanguíneos del cerebro. La angiografía cerebral es un estudio en donde mediante un cateterismo (introducción de un catéter a una arteria de la pierna, llegando hasta las arterias del cerebro) se observan las arterias del cerebro en tiempo real, identificando cualquier obstrucción significativa y ayudando a guiar el tratamiento adecuado como extracción del coágulo o colocación de un stent.

¿Qué secuelas puede dejar un ACV por oclusión de grandes vasos?

Un accidente cerebrovascular (ACV) por oclusión de grandes vasos es un evento serio que puede dejar una variedad de secuelas, dependiendo de la localización y la extensión del daño cerebral. Las consecuencias pueden variar ampliamente de una persona a otra, pero aquí se describen algunas de las más comunes:

  • Déficit motor:

Este es uno de los efectos más comunes después de un ACV. La persona puede experimentar debilidad o parálisis en uno de los lados del cuerpo. Esto puede afectar la cara, el brazo y/o la pierna, y puede impactar significativamente en la capacidad de realizar actividades diarias.

  • Problemas de comunicación:

Muchas personas enfrentan dificultades con el lenguaje, conocidas como afasia. Esto puede incluir problemas para hablar, leer, escribir o entender el lenguaje. La afasia suele ocurrir cuando el ACV afecta el hemisferio izquierdo del cerebro, que es donde se encuentran las áreas relacionadas con el lenguaje en la mayoría de las personas.

  • Alteraciones cognitivas:

Los déficits cognitivos son también frecuentes, e incluyen problemas con la atención, la planificación, la memoria, el procesamiento de la información y las habilidades visuales-espaciales. Estos problemas pueden afectar la capacidad de la persona para solucionar problemas y tomar decisiones.

  • Cambios emocionales y de comportamiento:

Los sobrevivientes de un ACV pueden experimentar cambios significativos en su estado emocional. Esto puede incluir depresión, ansiedad, cambios abruptos de humor, irritabilidad y falta de motivación. Estos cambios pueden ser el resultado directo del daño cerebral o una respuesta emocional a las dificultades enfrentadas durante la recuperación.

  • Problemas sensoriales y de percepción:

Algunas personas pueden perder la sensibilidad o tener alteraciones en la percepción de la temperatura, el dolor y la posición del cuerpo en el espacio. Esto puede incluir la incapacidad para sentir toques o cambios de temperatura, o dificultades para percibir donde están las partes de su cuerpo sin mirarlas.

  • Dificultades en la deglución y la alimentación:

La disfagia, que es la dificultad para tragar, es otra posible secuela de un ACV. Esto puede complicar la ingesta de alimentos y líquidos, aumentando el riesgo de desnutrición y neumonía por aspiración.

La rehabilitación juega un papel crucial en la recuperación después de un ACV por oclusión de grandes vasos. Los programas de neurorehabilitación están diseñados para ayudar a los individuos a recuperar la mayor independencia posible. Esto incluye terapia física para mejorar la fuerza y la movilidad, terapia ocupacional para ayudar con las habilidades diarias, terapia del habla para abordar problemas de comunicación, y apoyo psicológico para manejar los cambios emocionales.

Cada persona es única, y la ruta hacia la recuperación puede variar significativamente, enfatizando la importancia de un enfoque personalizado en el tratamiento y el soporte continuo.

El papel de la rehabilitación física

Tratar un ACV por oclusión de grandes vasos no se limita simplemente a restaurar el flujo sanguíneo al cerebro. Después del evento agudo, muchos pacientes experimentan una variedad de deficiencias físicas y cognitivas que requieren rehabilitación, como debilidad de alguna parte del cuerpo, alteraciones sensitivas, problemas de lenguaje o de la deglución.

La rehabilitación física desempeña un papel crucial en la recuperación de estos pacientes. Los programas de rehabilitación suelen ser multidisciplinarios, involucrando a neurólogos, fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales, foniatras, neuropsicólogos y otros profesionales de la salud. El objetivo principal de la rehabilitación es ayudar a los pacientes a recuperar la funcionalidad perdida y a adaptarse a las nuevas limitaciones causadas por el ACV.

La fisioterapia es fundamental para mejorar la movilidad y la fuerza muscular en pacientes con ACV. Los ejercicios específicos pueden ayudar a restaurar la función motora y mejorar el equilibrio, lo que puede reducir el riesgo de caídas y mejorar la independencia en las actividades diarias.

La terapia ocupacional se enfoca en ayudar a los pacientes a recuperar las habilidades necesarias para realizar tareas cotidianas, como vestirse, bañarse y cocinar. Los terapeutas ocupacionales pueden enseñar técnicas adaptativas y proporcionar dispositivos de asistencia para facilitar la vida diaria de los pacientes.

La foniatría es crucial para los pacientes que experimentan dificultades en el habla y la deglución después de un ACV. Los terapeutas del habla trabajan en mejorar la comunicación y la capacidad de tragar, lo que puede prevenir complicaciones como la neumonía por aspiración y mejorar la calidad de vida del paciente.

Además de la rehabilitación física, la rehabilitación cognitiva con neuropsicólogos también puede ser beneficiosa para los pacientes con ACV por oclusión de grandes vasos que experimentan déficits en la función cognitiva, como la memoria, la atención y la resolución de problemas.

El ACV por oclusión de grandes vasos es una condición médica grave que puede tener consecuencias devastadoras si no se trata adecuadamente. El diagnóstico preciso mediante pruebas de imagen como la angiografía es crucial para guiar el tratamiento adecuado. Además, la rehabilitación física desempeña un papel fundamental en la recuperación de estos pacientes, ayudándoles a recuperar la funcionalidad perdida y a adaptarse a las nuevas limitaciones causadas por el ACV.

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