Fisioterapia para parálisis cerebral infantil

La parálisis cerebral es un grupo de trastornos que afectan el movimiento y el tono muscular o la postura. Se produce por el daño en el cerebro inmaduro en desarrollo, con mayor frecuencia antes del nacimiento. 

Los signos y síntomas aparecen durante la infancia o los años preescolares. En general, la parálisis cerebral causa un deterioro del movimiento asociado con reflejos exagerados, distensión o espasticidad de las extremidades y el tronco, postura inusual, movimientos involuntarios, marcha inestable o alguna combinación de estos.

¿Cómo se manifiesta?

Las personas con parálisis cerebral pueden tener problemas para tragar y, por lo general, tienen un desequilibrio muscular ocular, en el que los ojos no se concentran en el mismo objeto. También pueden tener una amplitud de movimiento reducida en varias articulaciones del cuerpo debido a la rigidez muscular.

¿Qué factores de riesgo están asociados a padecer un mayor riesgo de parálisis?

Ciertas infecciones o exposiciones tóxicas durante el embarazo pueden aumentar significativamente el riesgo de parálisis cerebral en el bebé. La inflamación provocada por la infección o la fiebre puede dañar el cerebro en desarrollo del feto.

  • Citomegalovirus. Este virus común causa síntomas similares a los de la gripe y puede causar defectos congénitos si la madre tiene su primera infección activa durante el embarazo.
  • Sarampión alemán (rubéola). Esta infección viral se puede prevenir con una vacuna.
  • Herpes. Esta infección se puede transmitir de madre a hijo durante el embarazo, y afecta el útero y la placenta.
  • Sífilis. Se trata de una infección bacteriana de transmisión sexual.
  • Toxoplasmosis. Esta infección es causada por un parásito que se encuentra en los alimentos, el suelo y las heces de los gatos infectados.
  • Infección por el virus del Zika. Esta infección se propaga a través de las picaduras de mosquitos y puede afectar el desarrollo del cerebro del feto.

¿Qué causa la parálisis cerebral infantil?

La causa de la parálisis cerebral y su efecto sobre la función varían enormemente.

La parálisis cerebral es causada por el desarrollo anormal del cerebro o el daño del cerebro en desarrollo. Esto suele suceder antes de que nazca el niño, pero puede ocurrir en el nacimiento o en las etapas tempranas de la infancia. En muchos casos, se desconoce la causa. Diversos factores pueden llevar a problemas con el desarrollo del cerebro. Algunas de ellas incluyen lo siguiente:

  • Mutaciones genéticas que causan trastornos genéticos o diferencias en el desarrollo del cerebro.
  • Infecciones maternas que afectan al feto en desarrollo
  • Accidente cerebrovascular fetal, una interrupción del suministro de sangre al cerebro en desarrollo
  • Sangrado dentro del cerebro en el útero o al nacer
  • Infecciones infantiles que causan inflamación en o alrededor del cerebro
  • Lesión traumática en la cabeza de un bebé, como a causa de un accidente automovilístico, una caída o un abuso físico
  • La falta de oxígeno en el cerebro relacionada con el trabajo de parto o el parto difícil, aunque la asfixia relacionada con el nacimiento es una causa mucho menos común de lo que se pensaba anteriormente

¿Qué síntomas se desarrollan?

Los signos y síntomas de la parálisis cerebral pueden variar ampliamente de una persona a otra. La parálisis cerebral puede afectar a todo el cuerpo o puede limitarse principalmente a una o dos extremidades, o a un lado del cuerpo. En general, los signos y síntomas incluyen problemas con el movimiento y la coordinación, el habla y la alimentación, el desarrollo y otros problemas.

En movimientos y coordinación, se presenta:

  • Rigidez muscular y reflejos exagerados (espasticidad), los trastornos del movimiento más comunes
  • Variaciones en el tono muscular, como ponerse demasiado rígido o demasiado blando
  • Músculos rígidos con reflejos normales (rigidez)
  • Falta de equilibrio y coordinación muscular (ataxia)
  • Temblores o movimientos involuntarios bruscos
  • Movimientos lentos y de contorsión

Otros problemas:

  • Convulsiones (epilepsia)
  • Dificultad en la audición
  • Problemas con la visión y movimientos oculares anormales
  • Sensaciones anormales de tacto o dolor
  • Problemas de vejiga e intestinos, entre ellos estreñimiento e incontinencia urinaria
  • Afecciones de salud mental, como trastornos emocionales y problemas de comportamiento

El trastorno cerebral que causa la parálisis cerebral no cambia con el tiempo, así que los síntomas generalmente no empeoran con la edad. Sin embargo, a medida que el niño crece, algunos síntomas pueden hacerse más o menos evidentes. Además, el acortamiento y la rigidez musculares pueden empeorar si no se tratan de forma activa.

Fisioterapia en la parálisis cerebral infantil

Una variedad de terapias juega un papel importante en el tratamiento de la parálisis cerebral:

Fisioterapia:

El entrenamiento muscular y los ejercicios pueden contribuir a la fuerza, la flexibilidad, el equilibrio, el desarrollo motor y la movilidad de tu hijo. También aprenderás a cuidar con seguridad de las necesidades diarias de tu hijo en casa, como bañarlo y alimentarlo. El terapeuta puede orientarte para que continúes con el entrenamiento muscular y el ejercicio en casa, entre una cita de terapia y la otra.

Durante los primeros 1 o 2 años después del nacimiento, tanto los fisioterapeutas como los terapeutas ocupacionales brindan apoyo en temas como controlar la cabeza y el tronco, rodar y agarrarse. Más tarde, ambos tipos de terapeutas participan en las evaluaciones para sillas de ruedas.

Se pueden recomendar dispositivos ortopédicos, como férulas u otros dispositivos de apoyo, para ayudar a tu hijo con actividades como caminar mejor y estirar los músculos rígidos.

Terapia ocupacional:

Los terapeutas ocupacionales trabajan para ayudar a tu hijo a adquirir independencia en las actividades y rutinas diarias en el hogar, la escuela y la comunidad. El equipo de adaptación recomendado para tu hijo puede incluir andadores, bastones con base de cuatro patas, sistemas para sentarse y para ponerse de pie, o sillas de ruedas eléctricas.

  • Evaluación Integral:

Antes de iniciar cualquier intervención, el fisioterapeuta realiza una evaluación exhaustiva del niño, considerando aspectos motores, sensoriales y cognitivos. Esto ayuda a identificar las áreas específicas que requieren atención y a diseñar un plan de tratamiento personalizado.

  • Estimulación Temprana:

La fisioterapia en niños con PCI a menudo comienza con técnicas de estimulación temprana. Estas actividades están diseñadas para mejorar el desarrollo motor y cognitivo, enfocándose en fortalecer los músculos y mejorar la coordinación.

  • Ejercicios Específicos:

Se implementan ejercicios específicos para fortalecer los músculos debilitados y mejorar la función motora. Esto puede incluir ejercicios de estiramiento, fortalecimiento muscular y técnicas para mejorar el equilibrio y la coordinación.

  • Entrenamiento de la Marcha:

Para aquellos niños que pueden desarrollar habilidades de marcha, el fisioterapeuta trabaja en mejorar la calidad y la eficiencia de la marcha. Se utilizan dispositivos de asistencia, como ortesis o andadores, según sea necesario.

  • Técnicas de Neurodesarrollo:

Las técnicas de neurodesarrollo se centran en facilitar patrones de movimiento más eficientes. Los fisioterapeutas emplean métodos como el concepto Bobath, que se enfoca en inhibir patrones de movimiento anormales y promover respuestas motoras más controladas.

  • Manejo del Dolor:

La fisioterapia también aborda el manejo del dolor asociado con la PCI. Se emplean modalidades como la terapia manual, el masaje y la aplicación de calor o frío para aliviar la incomodidad y mejorar la función.

  • Asesoramiento a Padres y Cuidadores:

Un componente crucial del tratamiento es capacitar a los padres y cuidadores. El fisioterapeuta brinda orientación sobre ejercicios y actividades que se pueden realizar en el hogar, promoviendo la continuidad del tratamiento fuera de las sesiones programadas.

  • Adaptaciones y Tecnología Asistencial:

Dependiendo de las necesidades individuales del niño, el fisioterapeuta puede recomendar adaptaciones en el entorno y el uso de tecnología asistencial para facilitar la participación en actividades diarias.

En resumen, la fisioterapia en el tratamiento de la parálisis cerebral infantil es un enfoque holístico y personalizado. Al centrarse en el desarrollo motor, la función y el bienestar general del niño, se busca maximizar su potencial y mejorar su calidad de vida de manera significativa.

Cuál es el pronóstico para los niños con parálisis cerebral que reciben fisioterapia

El pronóstico para niños con parálisis cerebral que reciben fisioterapia es altamente variable y depende de varios factores, incluyendo la gravedad de la afección, la precocidad del diagnóstico y la intervención, así como la respuesta individual al tratamiento. Es crucial entender que cada caso es único, y el pronóstico puede variar significativamente de un niño a otro. Aquí proporcionaremos información general sobre posibles resultados:

  • Mejora Funcional:

Muchos niños experimentan mejoras significativas en su función motora y habilidades físicas a través de la fisioterapia. La intervención temprana y regular puede ayudar a desarrollar fuerza muscular, mejorar la coordinación y facilitar la independencia en actividades cotidianas.

  • Adaptación y Calidad de Vida:

La fisioterapia no solo se centra en objetivos motores, sino también en mejorar la calidad de vida. Los niños pueden aprender a adaptarse a sus desafíos y desarrollar estrategias para participar activamente en la sociedad, promoviendo una vida más plena y satisfactoria.

  • Alcance de Metas Individuales:

El pronóstico también está relacionado con las metas individuales establecidas para cada niño. Estas metas pueden incluir alcanzar hitos motores específicos, mejorar la movilidad o aprender a realizar tareas diarias de manera más independiente. El progreso puede ser gradual y requerir un enfoque a largo plazo.

  • Prevención de Complicaciones:

La fisioterapia también juega un papel en la prevención de complicaciones secundarias, como contracturas musculares y deformidades óseas. El tratamiento continuo puede ayudar a mantener la salud física y prevenir problemas adicionales a medida que el niño crece.

  • Influencia de Otros Factores de Tratamiento:

Además de la fisioterapia, el pronóstico puede estar influenciado por otras formas de intervención, como terapia ocupacional y terapia del habla. Un enfoque multidisciplinario puede mejorar los resultados globales.

  • Factores Individuales:

La respuesta al tratamiento también depende de factores individuales, como la motivación del niño, el apoyo familiar, la consistencia en la terapia y la capacidad de adaptación a las estrategias recomendadas.

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