Corrección de marcha espástica en adultos mayores
Autor: Giovana Femat Roldán

La marcha espástica es un trastorno motor común en pacientes con afecciones neurológicas como accidentes cerebrovasculares (ACV), esclerosis múltiple, parálisis cerebral y lesiones medulares.
Este tipo de marcha se caracteriza por rigidez muscular, movimientos poco coordinados y dificultad para flexionar correctamente las articulaciones, lo que aumenta el riesgo de caídas y limita la independencia de las personas afectadas.
En los adultos mayores, estos problemas suelen acentuarse debido a otros factores relacionados con el envejecimiento, como:
- Debilidad muscular
- Problemas articulares
- Equilibrio deficiente.
Afortunadamente, la neurorehabilitación ofrece una variedad de estrategias y tratamientos que ayudan a corregir y mejorar el patrón de marcha espástica, permitiendo a los pacientes recuperar parte de su funcionalidad y calidad de vida. A continuación, describimos algunas de estas estrategias.
1. Evaluación clínica integral
Antes de iniciar un tratamiento, es fundamental realizar una evaluación exhaustiva del paciente. Los especialistas en neurorehabilitación revisan el historial médico, las pruebas neurológicas y ortopédicas, así como estudios de imagen (resonancia magnética o tomografía). Además, se puede realizar un análisis biomecánico de la marcha para identificar los patrones de:
- Espasticidad
- Rigidez muscular
- Compensaciones posturales.
2. Fisioterapia para mejorar la movilidad
La fisioterapia es una de las herramientas más efectivas en la corrección de la marcha espástica. Los ejercicios de estiramiento, fortalecimiento muscular y reeducación postural son esenciales para reducir la espasticidad y mejorar el control motor.
Algunos de los enfoques más utilizados incluyen:
- Estiramientos pasivos:
Reducen la rigidez muscular y mejoran la flexibilidad de las articulaciones. Se suelen aplicar en músculos afectados como los isquiotibiales, los aductores y los gemelos.
- Ejercicios de fortalecimiento:
Se enfocan en los músculos antagonistas (los que contrarrestan la espasticidad), lo que permite mejorar el equilibrio muscular.
- Movilización funcional:
Los ejercicios que simulan actividades cotidianas ayudan a que el paciente recupere patrones de movimiento más naturales.
Además, técnicas como el uso de bandas elásticas, máquinas de resistencia y ejercicios asistidos por terapeutas se personalizan según las capacidades del paciente.
3. Terapia ocupacional: enfoque en la funcionalidad
La terapia ocupacional busca mejorar la autonomía del paciente en las actividades diarias. A través de actividades prácticas, los terapeutas enseñan al paciente cómo moverse de manera más segura, reduciendo el riesgo de caídas.
Por ejemplo, los pacientes aprenden estrategias para:
- Levantarse de una silla
- Subir escaleras
- Caminar por superficies irregulares.
Además, se puede recomendar el uso de dispositivos de apoyo, como:
- Bastones
- Andadores
- Plantillas ortopédicas, que ayudan a mantener una postura adecuada durante la marcha.
4. Técnicas de estimulación eléctrica funcional
La estimulación eléctrica funcional es una técnica que utiliza impulsos eléctricos para activar músculos debilitados o paralizados. Se aplican electrodos en la piel, sobre los músculos específicos, para provocar contracciones controladas durante el movimiento.
Esta técnica es útil en pacientes con debilidad muscular severa o pérdida de control motor. Al combinarse con ejercicios de fisioterapia, la estimulación eléctrica funcional puede mejorar:
- El rango de movimiento
- La fuerza
- La coordinación de los músculos implicados en la marcha.
5. Tratamiento farmacológico y manejo de la espasticidad
En algunos casos, la espasticidad es tan severa que requiere intervención farmacológica. Los medicamentos más comunes incluyen:
- Relajantes musculares:
Como el baclofeno, la tizanidina o el diazepam, que ayudan a reducir la tensión muscular excesiva.
- Inyecciones de toxina botulínica (botox):
Este tratamiento se utiliza para relajar temporalmente músculos específicos. La toxina botulínica bloquea la comunicación entre los nervios y los músculos, reduciendo la espasticidad durante varios meses.
Los médicos especialistas en rehabilitación deben supervisar cuidadosamente el uso de estos tratamientos, ajustando las dosis para minimizar los efectos secundarios.
6. Terapias basadas en tecnologías de rehabilitación
Los avances tecnológicos han permitido desarrollar dispositivos y técnicas innovadoras para el tratamiento de la marcha espástica. Algunas de estas herramientas incluyen:
- Robótica asistida:
Exoesqueletos y caminadores robóticos ayudan a guiar el movimiento del paciente, promoviendo una marcha más natural. Estos dispositivos también permiten que los pacientes realicen ejercicios repetitivos con mayor seguridad y precisión.
- Realidad virtual:
Proporciona un entorno interactivo en el que los pacientes pueden practicar tareas de marcha y equilibrio. Esta técnica mejora la motivación y favorece la recuperación funcional.
- Plataformas de análisis biomecánico:
Permiten a los terapeutas monitorear los avances del paciente mediante sensores que miden la fuerza, la velocidad y la coordinación de los movimientos.
7. Reeducación del sistema nervioso: plasticidad neuronal
Uno de los principios fundamentales de la neurorehabilitación es la plasticidad neuronal, es decir, la capacidad del cerebro para adaptarse y reorganizarse después de una lesión. A través de la repetición constante de ejercicios funcionales, el sistema nervioso puede aprender nuevos patrones de movimiento, compensando los déficits motores.
La práctica intensiva, combinada con feedback visual o auditivo, ayuda a reforzar las conexiones neuronales y mejorar el control sobre los músculos afectados.

¿Cuáles son las características de la marcha espástica en los adultos mayores?
La marcha espástica en adultos mayores es un tipo de marcha patológica causada por un aumento del tono muscular (espasticidad) que afecta principalmente los músculos de las piernas. Se presenta en diversas condiciones neurológicas que comprometen la médula espinal, el cerebro o las vías motoras. Estas son las principales características:
1. Rigidez y resistencia al movimiento
Los músculos de las piernas están rígidos, dificultando el movimiento fluido.
El paciente siente resistencia al intentar flexionar o extender las articulaciones, especialmente las rodillas y los tobillos.
2. Patrón de marcha en tijera
Las piernas tienden a cruzarse durante el paso, lo que da una apariencia de «marcha en tijera».
Esto ocurre por la hipertonía en los músculos aductores del muslo.
3. Base de sustentación estrecha
A diferencia de otras alteraciones de la marcha donde el paciente camina con las piernas separadas para mantener el equilibrio, la marcha espástica se caracteriza por una base estrecha.
Esto aumenta el riesgo de caídas.
4. Pasos cortos y arrastrados
Los pasos suelen ser cortos y la persona arrastra los pies.
Esto se debe a la dificultad para levantar adecuadamente los pies debido a la espasticidad en el tríceps sural (músculos de la pantorrilla).
5. Rotación interna del pie
El pie afectado puede adoptar una postura de equinovaro, es decir, con la punta dirigida hacia abajo y hacia adentro, dificultando el apoyo correcto al caminar.
6. Lentitud y falta de coordinación
El desplazamiento es lento y descoordinado.
Los cambios de dirección o los giros resultan especialmente difíciles y requieren mayor esfuerzo y tiempo.
7. Asimetría en la marcha
La marcha espástica puede ser simétrica (cuando afecta ambas piernas, como en una paraplejía espástica) o asimétrica (cuando solo una pierna está más comprometida, como ocurre en pacientes con secuelas de accidente cerebrovascular).
8. Fatiga y dolor
La rigidez constante genera un mayor gasto energético al caminar, por lo que el paciente se fatiga rápidamente.
Puede haber dolor muscular o articular, especialmente en cadera, rodilla o pie, debido a la sobrecarga mecánica.
Condiciones que pueden causar marcha espástica en adultos mayores
- Accidente cerebrovascular (ACV)
- Paraparesia espástica hereditaria
- Esclerosis múltiple
- Lesiones medulares crónicas
- Parálisis cerebral en adultos
- Mielopatía cervical espondilótica
