Escalas que se utilizan en la neurorehabilitación de un ACV

La relevancia del ACV o ictus radica en que se trata de una causa importante de muerte, invalidez, dependencia y estancia hospitalaria en nuestro medio. En la comunidad gallega constituye un problema ineludible, al registrarse las mayores tasas de mortalidad.                                    

Escalas y herramientas para observar la afectación de un ACV

En el área motora se utilizan:

Escala del Medical Research Council (MRC):

Que evalúa la fuerza del 1 al 5 para cada grupo motor. Usando los criterios del MRC podemos tomar tres músculos diana en el miembro superior y otros tantos en el inferior, para calcular el Indice Motor de cada miembro, cuyo valor a la tercera semana se puede relacionar con el del sexto mes.

Escala de Fugl-Meyer:

Es también útil, si bien la aplicación es compleja y lenta, no menor de 30 minutos, por lo que poco práctica en comparación con las anteriores

Algunas funciones motoras se pueden evaluar de forma global:

  • Función del miembro superior:

El Frenchay Arm Test es específico para la función motora del miembro superior, siendo útil para valorar la apraxia ideomotora con órdenes sencillas. Otro test similar es el Actyon Research Arm Test.

  • Función del tronco:

Para evaluar la capacidad motora del tronco contamos con la prueba de Control del Tronco, que explora la capacidad de realizar transferencias cama-silla bipedestación, y además cuenta con utilidad pronóstica.

  • Dentro del déficit de comunicación, se utilizan:

Su valoración es trabajosa y de aplicación lenta, por lo que debemos aplicar fragmentos de cada prueba en sucesivas visitas, especialmente en el caso del Test de Boston, que suele ser el más recomendado para la valoración exhaustiva de la afasia a pesar de su duración. 

Otros son el Test de despistaje de afasias de Friedrich, el Token Test o la Batería Western. Algunas de las vertientes a valorar en el lenguaje son la fluencia, denominación, repetición, gramatismo, comprensión, lectura, escritura y cálculo.

  • En el déficit cognitivo:

Al lado del Hodkinson y el WAIS, el Minimental Test se rige como un método sencillo y rápido de evaluación a pie de cama, si bien está condicionado por el nivel de escolaridad del paciente y puede estar falseado en situación de afasia.

  • En Déficit emocional:

La escala de depresión geriátrica (GDS) es breve y fácil de aplicar, pero tiene alta tasa de falsos negativos en depresión menor. Sólo es útil como screening, debiendo ser confirmada o descartada la presencia de depresión mediante entrevista clínica.

  • Otros déficits:

Para la evaluación de los déficit sensitivo y visual no existe ningún test específico, así como para otras funciones deficitarias como los reflejos, dismetría, somestesia, negligencias o función esfinteriana, los cuales se exploran de la manera habitual. Para otros como el equilibrio o la disfagia existen procedimientos diagnósticos dependientes de medios técnicos no disponibles en todos los servicios, como las plataformas de posturografía o la videofluoroscopia, respectivamente.

¿Cómo se valoran las medidas?

Estas medidas genéricas suelen tener utilidad al compararse su resultado en el momento inicial de un proceso patológico y al final de este, más que para el seguimiento en consultas sucesivas, pues no suelen detectar los pequeños cambios. Uno de los más recomendados es el Índice de Barthel.   Evidentemente, tienen sus limitaciones ya que sólo exploran unos aspectos funcionales mientras que se olvidan de otros, por lo que conviene relacionar su resultado con cada una de las funciones deficitarias. 

Ante la profusión de escalas más o menos útiles para la evaluación de una misma función, lo más recomendable es optar por utilizar una para cada déficit (a lo sumo dos que se complementen) y con cuyo manejo estemos familiarizados. Si además conocemos la existencia de otras pruebas se nos facilitará notablemente la interpretación de informes emitidos por otros especialistas o en otros centros, ya que aportan una información muy completa sin tener que redactar un informe interminable que cuando carece de datos objetivos puede estar sujeto a la interpretación subjetiva tanto del autor como del lector y por tanto ofrecen una información imprecisa e inducen al error.

¿Qué pronóstico tiene el ACV?

La estimación precoz en una persona con ictus de su pronóstico de función a medio y largo plazo resulta esencial para comunicarse con el paciente y sus familiares, para diseñar unos objetivos realistas de rehabilitación y para planificar la derivación del enfermo al alta hospitalaria o de rehabilitación. 

Por una parte, el punto débil de la rehabilitación del ACV y neurológica en general es que existen muchos métodos propuestos sin que ninguno haya demostrado ser superior a los demás. 

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