Neurorehabilitación: Escala de VAN para ACV

La escala VAN (Vertebral Artery Neurological) es un instrumento clínico utilizado para evaluar y manejar rápidamente a pacientes con sospecha de accidente cerebrovascular isquémico, especialmente aquellos que podrían beneficiarse de intervenciones tempranas como la trombolisis o la trombectomía. Este tipo de escalas son fundamentales en el contexto de la neurorehabilitación, pues permiten una rápida identificación y tratamiento de los pacientes, lo que puede mejorar significativamente sus resultados a largo plazo.

La escala VAN se centra en la detección de accidentes cerebrovasculares que afectan las regiones atendidas por la arteria vertebral y la arteria basilar, parte del sistema de circulación posterior del cerebro. Los accidentes cerebrovasculares en esta área pueden ser más difíciles de diagnosticar debido a la diversidad y complejidad de los síntomas presentados, que incluyen:

  1. Vértigo y desequilibrio: A menudo son síntomas de un evento vascular en el territorio posterior.
  2. Problemas visuales: Incluyen visión doble o pérdida de visión completa en un campo visual.
  3. Ataxia: Descoordinación de los movimientos que afecta el equilibrio y la marcha.
  4. Disartria o dificultad para hablar: Incluye habla arrastrada o incoherente.
  5. Dificultades en la deglución o disfagia.

Importancia en Neurorehabilitación

En el contexto de la neurorehabilitación, la identificación temprana de un accidente cerebrovascular utilizando escalas como VAN es crucial. El tratamiento temprano no solo ayuda a limitar el daño cerebral, sino que también establece las bases para una rehabilitación más efectiva. A continuación, se detalla por qué la escala VAN es importante en la neurorehabilitación:

  • Intervención rápida: Permite identificar rápidamente a los pacientes que necesitan intervenciones urgentes.
  • Planificación del tratamiento: Ayuda en la elaboración de un plan de tratamiento y rehabilitación personalizado, basado en la severidad y localización del accidente cerebrovascular.
  • Seguimiento: Facilita el seguimiento continuo y la evaluación del progreso del paciente en su recuperación.
  • Educación y prevención: Proporciona información vital para educar a pacientes y familiares sobre los signos de advertencia de un accidente cerebrovascular, promoviendo una respuesta rápida ante futuros eventos.

Aplicación Clínica

En la práctica clínica, el uso de la escala VAN debe ser realizado por personal capacitado que pueda interpretar adecuadamente los resultados y tomar decisiones rápidas sobre el manejo del paciente. Es esencial en entornos donde el tiempo es crucial para el resultado del paciente, como unidades de accidentes cerebrovasculares o departamentos de emergencia.

La aplicación de esta escala en un centro especializado en atención neurológica, como Neurocenter, potencialmente mejora los resultados de los pacientes al integrarla en la estrategia de evaluación y tratamiento inicial, además de ser una herramienta valiosa en la formación continua del personal de salud sobre la importancia de la respuesta rápida en casos de accidentes cerebrovasculares.

¿Qué secuelas de un ACV se pueden tratar con neurorehabilitación?

La neurorehabilitación desempeña un papel fundamental en el tratamiento de diversas secuelas derivadas de un accidente cerebrovascular (ACV). Estas secuelas pueden variar en severidad y tipo, afectando distintas áreas de funcionamiento del paciente. A continuación, se detallan algunas de las secuelas más comunes que se pueden tratar mediante la neurorehabilitación:

1. Déficits Motores

  • Parálisis o paresia:

Muchos pacientes experimentan debilidad en un lado del cuerpo (hemiparesia) o parálisis completa (hemiplejía). La fisioterapia es crucial para mejorar la fuerza, la coordinación y la movilidad.

  • Espasticidad:

La rigidez muscular y los espasmos también son comunes. Se utilizan técnicas como estiramientos, ejercicios de rango de movimiento, y a veces medicación o inyecciones para manejar la espasticidad.

2. Problemas del Habla y del Lenguaje

  • Afasia:

Dificultad para hablar, leer, escribir o entender el lenguaje. La terapia del habla ayuda a recuperar las habilidades lingüísticas y a encontrar métodos alternativos de comunicación.

  • Disartria:

Dificultad para articular palabras debido al control muscular debilitado. La terapia puede incluir ejercicios para mejorar la articulación y el tono muscular.

3. Alteraciones Cognitivas

  • Problemas de memoria:

Los pacientes pueden tener dificultades para recordar información nueva o para recordar eventos pasados.

  • Dificultades en la atención y concentración:

Esto puede afectar la capacidad para realizar tareas que requieren enfoque prolongado.

  • Problemas de funciones ejecutivas:

Incluyen planificación, resolución de problemas y toma de decisiones.

La rehabilitación cognitiva utiliza ejercicios específicos y estrategias para mejorar estas funciones.

4. Problemas Visuales

  • Visión borrosa o doble:

La terapia puede incluir ejercicios para fortalecer los músculos oculares.

  • Negligencia visual:

Una condición donde el paciente no es consciente de la mitad de su campo visual. Se trabajan técnicas para ayudar a reconocer y ajustar a esta limitación.

5. Problemas Emocionales y de Comportamiento

  • Depresión y ansiedad:

Comunes después de un ACV, afectan la motivación y la participación en la rehabilitación. La terapia psicológica y, en algunos casos, medicación pueden ser necesarias.

  • Cambios en la personalidad y la conducta:

Pueden incluir impulsividad o apatía. El apoyo psicológico es fundamental para los pacientes y sus familias.

6. Dificultades en la Deglución (Disfagia)

  • Problemas para tragar:

Esto puede llevar a desnutrición y riesgo de aspiración. La terapia de deglución incluye técnicas para modificar la textura de los alimentos y ejercicios para fortalecer los músculos implicados en la deglución.

7. Dolor

  • Dolor neuropático o central:

Resultado de daño en el sistema nervioso. Se maneja con medicamentos, terapias físicas y, en algunos casos, técnicas de neuromodulación.

Cada paciente requiere un enfoque personalizado, ya que la combinación y severidad de las secuelas varían. La neurorehabilitación proporciona un marco para abordar estas secuelas de manera integral, buscando maximizar la independencia y calidad de vida del paciente, adaptando las terapias a sus progresos y necesidades cambiantes.

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