Escala de Braden: úlceras por presión en pacientes neurológicos
Autor: Giovana Femat Roldán

Las úlceras por presión (también llamadas “escaras”) son lesiones en la piel y en los tejidos que pueden aparecer cuando una zona del cuerpo permanece mucho tiempo bajo presión, especialmente en personas que pasan muchas horas en cama o en silla de ruedas.
En pacientes con enfermedades neurológicas —por ejemplo, después de un evento vascular cerebral (EVC/ACV), una lesión medular, una parálisis cerebral o enfermedades que reducen la movilidad— este riesgo puede aumentar porque:
- La persona puede moverse menos o depender de ayuda.
- Puede haber pérdida de sensibilidad (no sentir dolor o molestia).
- Puede existir debilidad, espasticidad o contracturas, que dificultan cambiar de postura.
- La nutrición o hidratación puede verse afectada durante la recuperación.
Por eso, en medicina y rehabilitación, la prevención es clave. Una de las herramientas más utilizadas para prevenirlas es la Escala de Braden.
¿Qué es la Escala de Braden?
La Escala de Braden es un instrumento clínico que ayuda al personal de salud a estimar el riesgo de que una persona desarrolle úlceras por presión.
Fue desarrollada por Barbara Braden y Nancy Bergstrom y hoy es una de las escalas más usadas a nivel hospitalario y en cuidados de rehabilitación.
Su objetivo principal es identificar a tiempo a los pacientes que necesitan un plan de prevención más intensivo, para evitar complicaciones que pueden ser dolorosas, costosas y difíciles de tratar.
¿Para qué sirve la Escala de Braden?
La Escala de Braden sirve para:
- Detectar si un paciente tiene riesgo bajo, moderado o alto de úlceras por presión.
- Identificar qué factores específicos están aumentando el riesgo (por ejemplo: humedad, mala nutrición, inmovilidad).
- Guiar un plan real de prevención (posturas, cuidado de piel, soporte nutricional, superficies especiales).
Es importante entender algo:
La escala no “diagnostica” una úlcera, sino que estima el riesgo de que aparezca.
¿Qué mide la Escala de Braden?
La escala evalúa 6 áreas. Cada una se califica según la situación del paciente.
1) Percepción sensorial (¿siente y responde?)
Evalúa si la persona puede sentir dolor o incomodidad por presión y avisar o reaccionar.
- Completamente limitada: no responde (por sedación o alteración severa).
- Muy limitada: responde casi solo al dolor intenso.
- Ligeramente limitada: responde, pero no siempre comunica bien la molestia.
- Sin limitaciones: siente y responde adecuadamente.
¿Por qué importa?
Si alguien no siente la molestia, puede tener presión prolongada sin darse cuenta.
2) Humedad (¿la piel está mojada con frecuencia?)
Revisa si la piel está expuesta a sudor, orina u otros líquidos.
- Constantemente húmeda
- A menudo húmeda
- Ocasionalmente húmeda
- Raramente húmeda
¿Por qué importa?
La humedad debilita la barrera natural de la piel y aumenta el riesgo de lesiones.
3) Actividad (¿camina o está encamado?)
Valora cuánto se mueve la persona durante el día:
- Encamado
- En silla
- Deambula ocasionalmente
- Deambula con frecuencia
¿Por qué importa?
A menor actividad, más tiempo permanece una zona bajo presión.
4) Movilidad (¿puede cambiar de postura?)
Evalúa si el paciente puede moverse en la cama o silla para aliviar presión.
- Totalmente inmóvil
- Muy limitada
- Ligeramente limitada
- Sin limitaciones
¿Por qué importa?
Cambiar de posición es una de las medidas más efectivas para prevenir úlceras.
5) Nutrición (¿se alimenta bien para cuidar piel y tejidos?)
No se trata de “comer mucho”, sino de tener una alimentación suficiente y útil para reparar tejidos:
- Muy pobre
- Posiblemente inadecuada
- Adecuada
- Excelente
¿Por qué importa?
La piel necesita energía, proteínas, vitaminas y líquidos para mantenerse fuerte y cicatrizar bien.
6) Fricción y cizallamiento (¿la piel se lastima al moverlo?)
Esto ocurre cuando el paciente se desliza en la cama/silla o al movilizarlo de forma inadecuada.
- Problema o riesgo máximo
- Problema potencial
- No hay problema aparente
¿Por qué importa?
Aunque no haya “herida visible”, la piel puede lesionarse por dentro si hay arrastre constante.
¿Cómo se interpreta la puntuación de Braden?
En general, entre menor puntaje, mayor riesgo.
- 15–18: riesgo leve
- 13–14: riesgo moderado
- 10–12: riesgo alto
- ≤9: riesgo muy alto
Importante: el puntaje debe interpretarse dentro del contexto del paciente (diagnóstico neurológico, edad, estado nutricional, dispositivos médicos, etc.). Por eso, siempre se recomienda valoración clínica completa.

Aplicación de la Escala de Braden en pacientes neurológicos (neurorehabilitación)
En neurorehabilitación, la Escala de Braden es especialmente útil porque muchos pacientes presentan factores combinados de riesgo, como:
- Debilidad de un lado del cuerpo (hemiparesia)
- Espasticidad o rigidez
- Alteración de sensibilidad
- Dependencia para cambios posturales
- Dificultad para comunicarse
- Uso prolongado de silla de ruedas o cama
Con la escala se detecta temprano quién necesita medidas preventivas específicas, desde el inicio del programa de rehabilitación.
¿Cómo es el proceso clínico real?
En un entorno clínico profesional (hospital, centro de rehabilitación o atención domiciliaria estructurada), la prevención no se basa solo en una escala: se realiza una evaluación integral.
1) Valoración inicial del paciente
El equipo de salud revisa:
- Diagnóstico neurológico y nivel de dependencia
- Estado de movilidad y postura
- Riesgo de caídas, dolor y espasticidad
- Capacidad para comer, hidratarse y tragar con seguridad (si aplica)
- Uso de pañal, sonda, oxígeno u otros dispositivos
- Piel: coloración, resequedad, heridas previas, cicatrices
2) Aplicación de la Escala de Braden
Se puntúan los 6 apartados con observación directa y entrevista (si el paciente puede responder).
3) Revisión física de la piel
Se inspeccionan zonas de alto riesgo como:
- Sacro (parte baja de la espalda)
- Talones
- Caderas
- Glúteos
- Codos
- Omóplatos
- Tobillos
- Detrás de la cabeza (en encamados)
4) Definición del plan preventivo
Según el riesgo, se indican medidas como:
- Cambios posturales programados (individualizados)
- Protección de zonas vulnerables
- Manejo de humedad
- Optimización nutricional
- Superficies especiales (colchones/cojines)
- Educación a cuidadores y familia
5) Seguimiento y reevaluación periódica
El riesgo puede cambiar con el tiempo. Por eso se reevalúa:
- Al ingresar
- Ante cambios clínicos
- Durante la rehabilitación
- Cuando aumenta o disminuye la movilidad
Medidas preventivas seguras
Cuando la escala identifica riesgo, el plan suele incluir:
- Movilización y cambios posturales según tolerancia
- Superficies especiales (cojines o colchones antiescaras indicados por profesionales)
- Cuidado diario de la piel (higiene suave, secado cuidadoso, hidratación adecuada)
- Control de humedad (ropa de cama limpia, manejo de incontinencia, barreras protectoras si se indican)
- Nutrición personalizada (valoración nutricional; suplementos solo si son necesarios)
- Técnicas correctas de movilización para evitar arrastre y lesiones
Nota responsable: la frecuencia de cambios posturales puede variar. No todos los pacientes toleran lo mismo (por ejemplo, dolor, espasticidad, estabilidad hemodinámica). Por eso se ajusta de forma individual, no como regla rígida universal.
Señales de alarma: ¿cuándo acudir a valoración urgente?
Busca atención médica lo antes posible si notas:
- Enrojecimiento que no desaparece después de cambiar de postura
- Piel morada, negra o con apariencia de “moretón” persistente
- Ampollas, heridas abiertas o salida de líquido
- Mal olor en la zona
- Aumento de dolor (si el paciente puede expresarlo)
- Fiebre o escalofríos sin causa clara
- Pus, calor local intenso o inflamación
- Empeoramiento rápido en horas o pocos días
En personas con daño neurológico, una úlcera puede avanzar sin mucho dolor, así que la inspección diaria es muy importante.
¿La Escala de Braden reemplaza la valoración médica?
No. La Escala de Braden es una herramienta útil, pero no sustituye:
- Revisión clínica completa
- Evaluación de piel por enfermería o médico
- Diagnóstico del tipo y etapa de una lesión
- Plan terapéutico individualizado
¿Cuándo acudir con un especialista?
Te recomendamos consultar con un especialista si:
- El paciente neurológico pasa muchas horas en cama o silla y tienes dudas sobre prevención
- Hay antecedentes de úlceras por presión previas
- Se observa piel frágil, reseca o enrojecida constantemente
- Existe pérdida de sensibilidad, parálisis o limitación severa para moverse
- Hay desnutrición, pérdida importante de peso o dificultad para alimentarse
- Ya apareció una lesión y no mejora rápidamente con cuidados profesionales
- Hay dolor, secreción, mal olor o signos de infección
En estos casos, el abordaje ideal suele ser con un equipo que incluya medicina de rehabilitación, neurología, enfermería especializada en heridas y nutrición clínica.

Advertencia médica
Este artículo es informativo y no sustituye una consulta médica.
Cada paciente neurológico tiene necesidades distintas. Ante cualquier duda, lesión en la piel o cambio en el estado general, lo más seguro es acudir a valoración con un profesional de salud.
Fuentes confiables sugeridas
1) EPUAP / NPIAP / PPPIA – Prevention and Treatment of Pressure Ulcers/Injuries (Guideline)
2) NPIAP (National Pressure Injury Advisory Panel)
3) NICE – Pressure ulcers: prevention and management
4) MedlinePlus (NIH) – Pressure sores
5) PubMed – Estudios revisados por pares sobre “Braden Scale” y “pressure injury prevention”